Almuerzo y bloqueos
Las horas en las que no quieres que te agenden.
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Transcripción
Tu horario dice cuándo abre el negocio. Esto dice cuándo NO está disponible una persona concreta, que no es lo mismo y es lo que evita la mitad de las llamadas para reprogramar.
Está en Disponibilidad, al lado de cada profesional. Son dos cosas distintas: el almuerzo y los bloqueos.
El almuerzo se enciende una vez y se aplica todos los días, de lunes a domingo. Pones la hora de inicio y la de fin, y esa franja deja de ofrecerse.
Ojo con esto, que es lo que más sorprende: no es que la cita no quepa entera, es que el sistema no ofrece ninguna hora que se cruce con tu almuerzo. Un servicio de dos horas a la una y media tampoco, porque terminaría dentro.
Los bloqueos son para lo demás. Y pueden ser de dos tipos, que conviene no confundir.
Recurrente: se repite todas las semanas ese mismo día. El miércoles que la veterinaria da clase, el viernes que cierras temprano.
O de una fecha puntual: el martes que va al médico, el jueves del grado de su hija. Se bloquea ese día y solo ese.
Lo bueno es que esto lo ve el cliente antes de escribirte: esas horas simplemente no aparecen en tu portal. No es que reserve y después le digas que no.
Y si ya hay una cita dentro de la franja que vas a bloquear, el bloqueo no la borra. Sigue ahí y la ves en tu agenda; lo que hace es no ofrecer NUEVAS citas en ese hueco. Y en la agenda, un bloqueo de un día suelto se toca para quitarlo o cambiarle la hora, o se arrastra como una cita.
Un consejo de quien ya lo vio fallar: revisa los bloqueos cuando alguien vuelva de vacaciones. Un bloqueo recurrente que nadie quitó es una agenda que parece llena y está vacía.
Ya está el quién y el cuándo. Lo que falta es lo que cobra cada uno, que también sale solo.