Crear un servicio de principio a fin
Nombre, foto, precio, sedes y visibilidad.
2:13 min
Transcripción
Este es el formulario que más vas a usar, así que vale la pena recorrerlo entero una vez, de arriba abajo.
El nombre, tal como quieres que lo lea tu cliente. Y la descripción, que es opcional, pero es lo único que lee alguien que nunca ha venido: corta y concreta funciona mejor que una lista de todo lo que incluye.
Hasta tres fotos. Salen en la tarjeta del servicio, en tu portal, y son lo que hace que alguien se decida por uno y no por otro.
La duración, en minutos: es lo que ese servicio ocupa en la agenda. Por ahora solo fíjate en que se escribe aquí.
Y el intervalo, que es su pareja: quince, treinta, sesenta, o el que tú escribas. Estos dos tienen vídeo propio, el siguiente, porque son los que más citas ganan o pierden.
El precio tiene dos formas. Fijo es el número que el cliente ve antes de reservar, y es el que se lleva tu caja cuando cobras.
O a convenir, para lo que hay que ver antes de poner precio. El cliente reserva igual, y en vez de una cifra ve que el precio se acuerda contigo. No es lo mismo que dejarlo en cero.
La categoría, que es el cajón del vídeo anterior. Y si tienes más de una sede, aquí marcas en cuáles se presta: si este servicio solo se hace en Chapinero, quien elija Cedritos no lo verá. Y quién lo hace: con varios profesionales hay que marcar al menos uno, porque un servicio que nadie presta no se puede reservar.
Guardas, y ya está vivo. Aparece en tu portal y aparece en tu caja, listo para cobrar. No hay que publicar nada aparte ni sincronizar nada.
Y dos botones que no son lo mismo, aunque lo parezcan. Ocultar lo saca del portal y lo deja en tu historial, con sus citas pasadas intactas.
Eliminar lo borra. Ocultar es para lo que dejaste de hacer este mes; eliminar, para lo que nunca debió existir. En la duda, oculta.
Ya tienes qué ofreces y cuánto vale. Falta lo que decide cuántas citas te caben en el día, y es lo que casi nadie distingue.