Duración e intervalo
Cuántas citas te caben en el día. El más importante de la serie.
3:37 min
Transcripción
Estos dos campos deciden cuántas citas te caben en el día, y casi nadie los distingue. Si te quedas con un solo vídeo de toda la serie, que sea este.
La duración es lo que el servicio OCUPA. Esta consulta dura treinta minutos: bloquea treinta minutos de esa agenda, y en esos treinta minutos ese profesional no está libre para nadie más.
El intervalo es otra cosa distinta. Es cada cuánto puede EMPEZAR uno nuevo. No cuánto dura: cada cuánto se ofrece una hora de entrada.
Le pongo intervalo de treinta, igual que la duración, y guardo. Y ahora, en vez de explicártelo, voy a pedir una cita como si fuera un cliente cualquiera: entro al portal, elijo la sede, elijo esta misma consulta, elijo al profesional y me planto en el día. Fíjate en las horas que me va a ofrecer, porque son las que vamos a comparar dentro de un momento.
Así se ve del lado del cliente: las ocho, las ocho y media, las nueve. Turnos pegados, uno detrás de otro, sin un minuto muerto entre medias.
Ahora vuelvo a la ficha y le dejo la MISMA duración de treinta minutos, pero le cambio el intervalo a quince. Guardo, y repito exactamente el mismo camino: misma sede, mismo servicio, mismo profesional y el mismo día. Lo único que ha cambiado entre una vuelta y la otra es ese número del intervalo, así que todo lo que veas distinto es culpa suya.
Y mira el portal: las ocho, ocho y cuarto, ocho y media, ocho y cuarenta y cinco. El servicio sigue durando treinta minutos —no se acortó nada— pero hay el doble de puertas de entrada.
La pregunta que todo el mundo hace aquí: ¿y eso no me va a solapar las citas? No. Si alguien reserva a las ocho y cuarto, el sistema tacha solo las ocho y las ocho y media, porque se pisan con esa media hora. Las nueve menos cuarto siguen libres.
Entonces, ¿cuál te conviene? Si tu día se llena solo y quieres turnos ordenados, pégalos: intervalo igual a la duración.
Si te cuesta llenar la agenda, un intervalo más corto da más puertas. El cliente que solo puede a las ocho y cuarto entra, en vez de irse porque solo le ofrecías a las ocho o a las ocho y media. Y si quieres afinar más, en Personalizado escribes otro valor, por ejemplo cinco minutos.
Y el error que más se comete: poner un intervalo MÁS LARGO que la duración. Un servicio de treinta minutos con intervalo de sesenta te deja media hora muerta entre cita y cita, todo el día, sin que te enteres.
Eso a veces se quiere —para limpiar, para respirar entre clientes— pero que sea una decisión tuya y no un descuido. Revisa tus servicios con esto en la cabeza: es el ajuste más barato que puedes hacer y el que más cambia lo que te cabe en la semana.