Mover, reprogramar y cancelar
Paso 8 · Lo que de verdad pasa todos los días.
2:15 min
Transcripción
Octavo paso. La cita ya está agendada, pero los clientes cambian de plan, y esto es lo que más vas a usar de toda la plataforma.
Una cita se abre con un clic, y arriba tienes lo esencial: el cliente, el profesional, el día, la hora, la duración y en qué estado está.
Arriba del todo, tres botones que valen oro cuando el cliente se retrasa: llamarlo, escribirle por WhatsApp, y si reservó como invitado, agregarlo a tu lista de clientes ahí mismo.
Y aquí se cambia lo que haga falta sin rehacerla: los servicios, si al final pidió otra cosa, y la sede, si tienes más de una.
Para moverla de hora se arrastra. Pero hay un detalle que conviene saber antes de pelearse con ella: hay que mantenerla pulsada un momento antes de mover el dedo. Si te mueves enseguida, Lukaby entiende que estás desplazando la pantalla y no mueve nada.
Y se mueve dentro de su columna, hacia arriba o hacia abajo. Arrastrando cambias la hora, no el profesional.
Mientras arrastras, un fantasma te enseña dónde va a caer, con imán de cinco minutos. Si el sitio no sirve, porque queda fuera de tu horario o encima de otra cita, la sueltas y se vuelve sola a su lugar.
Al soltarla en un hueco bueno te pregunta si confirmas el cambio. Nada se mueve solo.
Y si ese cliente está registrado, te hace una segunda pregunta: si quieres avisarle por WhatsApp del nuevo horario. Lo decides tú, cita por cita. Si era una reserva de invitado se aplica directo, porque no hay a quién avisar.
Cada cita lleva además dos botones rápidos. El del chulo la marca completada, y esto no es un adorno: tus informes cuentan solo las citas completadas. Una cita que atendiste pero se quedó en agendada no aparece en lo que vendiste.
Y el de la equis la cancela. Te lo pregunta antes, y al cliente le llega el aviso. Una cita que ya se cobró no se cancela así: primero se anula la venta, para que el dinero salga de la caja como devolución.
Con esto ya manejas tu agenda: crearla, moverla y cerrarla. Lo que falta es cobrar.