Atendida, no vino o cancelada
El botón que de verdad hay que pulsar.
2:18 min
Transcripción
Al abrir una cita, abajo, debajo de Cobrar, hay tres botones: marcar atendida, no vino y cancelar cita. Parecen lo mismo con distinto nombre y no lo son.
Empecemos por lo que casi nadie sabe, porque cambia todo lo demás: a la medianoche, Lukaby marca como completadas TODAS las citas del día que ya pasaron y nadie tocó.
O sea que no tienes que ir marcando una por una para que el día te cuente en informes. Eso pasa solo.
Y aquí está la trampa. Si un cliente no llegó y tú no haces nada, a medianoche esa cita se da por atendida: te sube el informe con plata que no entró, y si el cliente tiene fidelización, le suma puntos por venir el día que no vino.
Por eso el botón que de verdad hay que pulsar es No vino. No es para regañar a nadie: es lo único que el sistema no puede adivinar.
Tienes hasta la medianoche. Después la cita ya quedó como atendida, y aunque la puedas cambiar a mano, los puntos ya se dieron.
Cancelada es otra cosa distinta, y la diferencia es quién avisó. Cancelada es que se avisó antes; no asistió es que no apareció. Mismo hueco vacío, dos historias que no se parecen.
Cancelar te pregunta antes de hacerlo, porque de ahí no se vuelve arrastrando: una cita cancelada ya no se puede mover. Y una cita que ya se cobró tampoco se cancela así: primero se anula la venta, para que el dinero salga de la caja como devolución.
Marcar atendida a mano sigue sirviendo para una cosa: cerrar la cita en el momento, cuando el cliente todavía está ahí y vas a cobrarle.
Y no hace falta abrir la cita para esto: el visto y el aspa de la propia tarjeta hacen lo mismo desde la agenda.
La costumbre que vale la pena: al cerrar el día, mira si alguien faltó y márcalo. Son diez segundos y son la diferencia entre un informe y un informe que te crees.