Mover una cita de hora

Arrastrar, el imán y las dos preguntas.

2:06 min

Transcripción

Cambiar una cita de hora es lo que más se hace en una agenda. Se arrastra con el dedo o con el ratón, pero hay una cosa que si no la sabes vas a jurar que está roto.

Hay que MANTENER PULSADO como un cuarto de segundo antes de moverla. Si empiezas a mover de una, no la levantas.

Y es a propósito. Si la cita se levantara al primer roce, en el teléfono no podrías bajar por tu agenda sin llevarte una por delante cada vez.

Cuando la agarra, la cita se atenúa en su sitio y aparece un recuadro punteado que te va diciendo la hora de destino mientras mueves.

No tienes que clavar el píxel: se pega de cinco en cinco minutos. Sueltas cerca y cae redondo.

El recuadro también te avisa por color. Si el hueco está libre va en verde; si lo pones encima de otra cita se pone rojo y te lo dice.

Al soltar te hace dos preguntas, y son distintas. La primera es confirmar el cambio: hasta que no dices que sí, la cita no se movió.

Esta cita es de un invitado sin celular, así que no hay a quién avisar y la segunda pregunta ni aparece. Cuando el cliente está registrado y tiene WhatsApp, sí sale: si quieres avisarle del cambio. Ese mensaje va incluido en tu plan y no te cuesta aparte; lo que estás decidiendo es si lo molestas o no.

Lo que el arrastre NO hace es pasarla a otro profesional. Se mueve dentro de su columna, hacia arriba o hacia abajo. Para dársela a otra persona hay que cancelarla y volver a agendarla.

Y una cita cancelada ya no se arrastra. Es deliberado: si algo se canceló, se agenda de nuevo, no se recicla moviéndolo de sitio.

Ya sabes moverla. Falta lo que pasa cuando el día termina, que es donde la agenda se convierte en tus informes.

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