La ficha del cliente

Lo que convierte una cita suelta en alguien que vuelve.

2:09 min

Transcripción

Cada vez que alguien reserva, su ficha se crea sola. Esta pantalla es esa lista, y vale más de lo que parece: es la diferencia entre tener citas y tener clientes.

El nombre, el contacto en una sola columna, y otra que se suele pasar por alto: cuántas citas lleva. Ahí está su historial resumido en una cifra.

Con esa columna sabes en dos segundos quién es cliente de toda la vida y quién vino una vez. No es lo mismo atender a uno que a otro.

Si tienes varias sedes, puedes filtrar por sede y cada ficha guarda su sede preferida, que es a la que suele ir.

Y si vienes de otra agenda o de una libreta, no hay que teclear nada: Importar contactos sube la lista de una vez.

Al abrir una ficha está el interruptor que más consecuencias tiene: si el cliente recibe notificaciones o no.

Apagarlo lo saca de las campañas, de la reactivación y de los recordatorios. Lo único que sigue llegándole es la confirmación de una cita que él mismo acaba de hacer, que es la respuesta a algo que pidió.

Debajo va lo que no cabe en ningún campo. Y según tu oficio, la ficha trae lo suyo: en un negocio de mascotas, cada cliente lleva sus mascotas con raza, tamaño, peso y avisos como «arisca con extraños».

Eso no es decoración: es lo que evita que el profesional se entere de que el perro muerde justo cuando lo está bañando.

Y arriba hay una pestaña que conviene mirar una vez por semana: «No han vuelto». Son los que ya te visitaron, llevan tiempo sin aparecer y no tienen cita. Con un mensaje de WhatsApp listo para enviar.

Si esa pestaña te sale vacía, no está rota: es que no tienes a nadie por recuperar. Lo que falta es mirar los números de todo esto.

Prueba Lukaby en tu negocio

Ocho días gratis, sin tarjeta. Lo que ves en estos videos es lo que vas a tener abierto.

Crear mi negocio