Reservar desde el teléfono
El portal, tal y como lo ve tu cliente.
2:21 min
Transcripción
Todo lo que has configurado hasta aquí existe por esto: por lo que ve tu cliente cuando le pasas el enlace. Vamos a reservar una cita desde el teléfono, sin que nadie del negocio toque nada.
Lo primero que ve es tu nombre, tu foto y si estás abierto ahora mismo. Ese «Abierto, cierra a las siete» sale solo de tu horario: no hay que actualizarlo nunca.
Y un botón que manda sobre todo lo demás: Reservar cita. Arriba aparece una barra con los cinco pasos, así que en ningún momento se pregunta cuánto le falta.
Primero la sede. Este paso solo aparece si tienes más de una: con una sola, el cliente ni lo ve y se ahorra un toque.
Después la categoría y el servicio, y fíjate en cómo funciona: las categorías de arriba son un FILTRO, no una lista aparte. Toca una y abajo cambian los servicios.
Cada servicio trae su duración y su precio a la vista. El cliente sabe cuánto va a costar antes de reservar, que es la mitad de las preguntas que llegan por WhatsApp.
Ahora el profesional, y aquí está lo que se configuró en el vídeo del equipo: **solo aparecen los que tienen ese servicio marcado**. Si alguien no baña perros, no sale en un baño.
Y hay una opción que conviene dejar puesta: «Sin preferencia». Quien solo quiere que lo atiendan pronto no tiene que elegir a nadie, y tú llenas los huecos que tengas. Y si prefieres que nadie elija, en Preferencias apagas este paso; con un solo profesional ni siquiera aparece.
Fecha y hora. Las horas que ve ya vienen limpias: tu horario, tu almuerzo, tus bloqueos y lo que ya tienes agendado. Lo que aparece en esa lista, cabe.
Y el último paso es confirmar: el resumen de lo que va a reservar y sus datos. Si es la primera vez, le llega un código por WhatsApp para verificar el número; si ya es cliente tuyo y tienes activada esa opción, entra directo sin código.
Listo. Esa cita ya está en tu agenda, con su nombre y su teléfono, sin que nadie haya contestado un solo mensaje.